Emiro
Emiro es un hombre que, según la cédula, cumple 90 años en noviembre.
Él es el esposo de la hermana mayor de mi abuelita, y lo quiero, no como mi abuelito sino como mi bisabuelo. Usualmente pasamos las fiestas del año con ese lado de la familia. Ayer, el día del padre, no fue la excepción.
Me encanta sentarme a conversar con él porque Emiro está lleno de historias que contar, fue contralor de varios municipios de Antioquia, y también del departamento. “Mija, cuando yo empecé a trabajar, no habían prestaciones sociales. Me ofrecieron que reemplazara a un señor Marceliano, pero yo no podía empezar a devengar sino hasta que el señor se muriera, porque era muy pobre”, me cuenta cada que lo visito. Él vivió en Sopetrán y ahí fue cuando comenzó a trabajar como “boticario” [farmaceuta]. El dueño de la botica tenía una máquina de escribir, y Emiro aprendió a usarla y ahí fue cuando lo contrataron para que trabajara para el juzgado [primero] del circuito. Llegó a contralor porque tenía muy buena memoria y lograba aprenderse los procesos penales del momento.
Le encantan los dulces, pero supuestamente es diabético, cuando alguien de la familia está comiendo él pregunta inocentemente “¿a qué sabe eso?” nada más para que uno le dé. Pero tiene que ser al escondido de mi tía abuela, Margarita, quien siempre lo regaña si come algo dulce, o algo salado, o si toma mucho líquido… El hecho es que come mucho al escondido, y a veces no me doy cuenta de que está comiendo y lo saludo y se asusta mucho porque piensa que de pronto lo voy a regañar. “Emiro, te vas a morir es que un infarto por el susto que te da cuando te pillan, no de un coma diabético por comer dulce”. Hace algunos meses estábamos en la casa de mi abuelita, y Emiro estaba comiendo gomitas y chocolates, “Emiro eso te hace daño” le dijo Margarita “Ah es que se me había olvidado que no podía comer de éso” dijo Emiro todo malicioso. “Pero Emiro, si siempre te lo estoy diciendo” le contestó Margarita “Ah mija, su cantaleta también se me olvida” le respondió Emiro, ¿Qué decir ante eso?
Emiro tiene Alzheimer y generalmente no se acuerda de las cosas que pasaron esta semana, a veces no se acuerda en qué mes estamos, o en que año. Pero si le preguntan cómo conoció a Margarita lo recuerda con todos los detalles, hasta dice cómo iba vestida y qué fue lo que pensó cuando la vió. Emiro es un hombre contento, que ya está creciendo y se está volviendo un niño.
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hay que conocerlo… buen post